A Big Child Ministry

Reflexión sobre Juan 11:1-36

Posted on: 08/04/2006

La muerte también es un don
por Marco Rubio – abigchild@yahoo.com.mx 
 
 
Uno de los momentos más difíciles de la vida es la muerte. El proceso de la muerte es una situación sumamente dolorosa. Ninguna palabra de aliento parece lo suficientemente poderosa para calmar nuestra alma. Y aunque mucha gente dice entender nuestra situación y acompañarnos en nuestro dolor, nadie en realidad puede sentir lo que nosotros sentimos.
 
Nos sentimos defraudados por Dios y engañados por la vida. Sentimos tanta confusión, frustración e impotencia que no podemos hacer nada más que llorar. Experimentamos enojo y abandono y no vemos ninguna luz de esperanza en el futuro. El ‘por qué’ de la muerte se convierte en la gran pregunta que nos ahoga en esos oscuros momentos.
 
Sin embargo, la verdad es que no lloramos por la muerta en sí misma. Lloramos por nuestra pérdida. Lloramos al saber que aquello que llegamos a conocer, en un futuro próximo, será borrado como es borrado el pizarrón al final del último día de clases.
 
En momentos como estos tenemos la opción de amargarnos y apartarnos de Dios o aceptar que la muerte es también una parte importante de la vida y tener fe en las promesas de Cristo, quien nunca dijo que viviríamos para siempre pero si que la vida (la vida, no tu ni yo) la vida seria eterna.
 
La vida es un don, pero la muerte también es un don. Recibimos el don de la vida para cumplir una misión de Dios en esta tierra. Misión muchas veces imperceptible e incomprensible para nosotros (como el caso del recién nacido que solamente vive un día), pero no así para Dios. Y cuando cumplimos esa misión, recibimos el don de regresar de vuelta al hogar, donde Dios nos espera con los brazos abiertos y el corazón dispuesto.
 
Así, algunos nos iremos más pronto que otros. Algunos lo haremos de forma tranquila y serena, otros de forma lenta y dolorosa. Algunos nos iremos en silencio y nadie se acordará de nosotros y desapareceremos por completo, otros tendremos el privilegio y el honor de vivir durante mucho tiempo en los recuerdos de quienes nos amaron.
 
Mi intención no es minimizar ni invalidar tus naturales sentimientos de dolor, pero si invitarte a aceptar la ayuda de Dios y de Cristo y compartir con ellos este peso.
 
Jesús experimentó lo mismo que tú cuando su amado amigo Lázaro murió. “Y Jesús lloró”, dice Juan 11:35, el versículo mas pequeño de la Biblia. Jesús sabia que Lázaro estaba muy enfermo y que podría morir. Cuando Lázaro muere, aun sabiendo Jesús que tenía el poder necesario para devolverle la vida, la sola idea de no poder verle mas le causó tanto dolor que no pudo contener su llanto.
 
Dios sabe lo que significa perder a una persona amada. El vio sufrir y morir a su único hijo de la forma más humillante y dolorosa hasta entonces conocida: la crucifixión.
 
Incluso Jesús mismo sabiendo que pronto iba a morir y oró a Dios pidiendo ‘si es posible apartara de Mi este cáliz’, pero ‘que se ha TU voluntad y no la mía’.
 
Afrontar el proceso de la muerte no significa simplemente ‘cortar los lazos y seguir adelante’, ‘cerrar este triste capítulo de tu vida’ y ‘olvidar’. No tener la oportunidad de entender el significado espiritual de esta experiencia puede incluso resultar destructivo.
 
Aceptar el don de la muerta significa soltar la pena, dejar ir a quienes amamos de regreso a casa y honrar sus vidas haciendo las cosas con la misma pasión, alegría y entrega que mostrábamos cuando estaban con nosotros.
 
Dice Eclesiastés 3:11b, “Dios ha sembrado la eternidad en el corazón humano”, y mientras los recuerdes, ellos vivirán en tu corazón.
 
 
Juan 11:1-36 (Versión Popular)
Había un hombre enfermo que se llamaba Lázaro, natural de Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. Esta María, que era hermana de Lázaro, fue la que derramó perfume sobre los pies del Señor y los secó con sus cabellos. Así pues, las dos hermanas mandaron a decir a Jesús:
    -Señor, tu amigo querido está enfermo.
    Jesús, al oírlo, dijo:
    -Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino que ha de servir para mostrar la gloria de Dios, y también la gloria del Hijo de Dios.
Aunque Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro, cuando le dijeron que Lázaro estaba enfermo se quedó dos días más en el lugar donde se encontraba. Después dijo a sus discípulos:
    -Vamos otra vez a Judea.
Los discípulos le dijeron:
    -Maestro, hace poco los judíos de esa región trataron de matarte a pedradas, ¿y otra vez quieres ir allá?
Jesús les dijo:
    -¿No es cierto que el día tiene doce horas? Pues si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz que hay en este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque le falta la luz.
Después añadió:
    -Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo.
Los discípulos le dijeron:
    -Señor, si se ha dormido, es señal de que va a sanar.
Pero lo que Jesús les decía es que Lázaro había muerto, mientras que los discípulos pensaban que se había referido al sueño natural. Entonces Jesús les dijo claramente:
    -Lázaro ha muerto. Y me alegro de no haber estado allí, porque así es mejor para ustedes, para que crean. Pero vamos a verlo.
Entonces Tomás, al que llamaban el Gemelo, dijo a los otros discípulos:
    -Vamos también nosotros, para morir con él.
Al llegar, Jesús se encontró con que ya hacía cuatro días que Lázaro había sido sepultado. Betania se hallaba cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros; y muchos de los judíos habían ido a visitar a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirlo; pero María se quedó en la casa. Marta le dijo a Jesús:
    -Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas.
Jesús le contestó:
    -Tu hermano volverá a vivir.
Marta le dijo:
    -Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último.
Jesús le dijo entonces:
    -Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?
Ella le dijo:
    -Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
Después de decir esto, Marta fue a llamar a su hermana María, y le dijo en secreto:
    -El Maestro está aquí y te llama.
Tan pronto como lo oyó, María se levantó y fue a ver a Jesús.  Jesús no había entrado todavía en el pueblo; estaba en el lugar donde Marta se había encontrado con él. Al ver que María se levantaba y salía rápidamente, los judíos que estaban con ella en la casa, consolándola, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar.
Cuando María llegó a donde estaba Jesús, se puso de rodillas a sus pies, diciendo:
    -Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que habían llegado con ella, se conmovió profundamente y se estremeció, y les preguntó:
    -¿Dónde lo sepultaron?
Le dijeron:
    -Ven a verlo, Señor.
Y Jesús lloró.
Los judíos dijeron entonces:
    -¡Miren cuánto lo quería!
 
 
 
 
 
Creative Commons License Marco Rubio 2006
This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.5 License. Permission is granted to copy, distribute, display and/or perform this work for personal use only, under the following conditions*: 1.- You must attribute the work in the manner specified by the author or licensor [Marco Rubio – abigchild@yahoo.com.mx] and a link to the original source [A Big Child Ministry ~ abigchild.spaces.live.com]; 2.-You may not use this work for commercial or profit purposes; 3.-You may not alter, transform, or build upon this work. 4.-For any reuse or distribution, you must make clear to others the license terms of this work. (*)Any of these conditions can be waived if you get permission from the copyright holder.
 
 

2 comentarios to "Reflexión sobre Juan 11:1-36"

Hola oye solo para reflexionar, Jesús sabía que Lázaro iba a ser resucitado por el, lo dijo a sus discípulos así que no creo que el haya llorado al imaginarse no ver a Lázaro nunca más, el estaba seguro de lo que pasaría, demasiado seguro, pero tal vez lloró por que se compadeció de la tristeza de tenían sus amigas, no sé, sigo leyendo el pasaje, me gustaría platicar de éste pasaje, te paso mi e-mail ojala podamos platicarlo amymariemichelle@hotmail.com

Hola Michelle,Gracias por tu comentario.Efectivamente Jesús sabía que tenía el poder y que iba a resucitar a Lázaro. "Cuando Lázaro muere, aun sabiendo Jesús que tenía el poder necesario para devolverle la vida, la sola idea de no poder verle mas le causó tanto dolor que no pudo contener su llanto." Y efectivamente, "Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que habían llegado con ella, se conmovió profundamente y se estremeció." Cabe aclarar que casi todo el sentido del llanto de Jesús se pierde en la traducción del griego original al español contemporáneo y el cambio de cultura. En el medio oriente del tiempo de Jesús [y en gran parte de él todavía en la actualidad] el llanto y el dolor se expresan de manera diferentes. Uno muy llamativo es el Klaiontas (Juan 11:33) que se caracteriza por el llanto abundante y los gritos desgarradores pero que no representa dolor sino cultura; es decir, es un convenio social el llorar de esa manera ante situaciones como la muerte. Algo así como las “lloronas” que se contratan en algunos pueblos en Latinoamérica para mantener el ánimo afligido de la ceremonia funeral. Klaiontas puede representar un llorar tanto genuino como fingido o hipócrita.Y luego tenemos el Edakrysen (Juan 11:35) que significa llorar callado o llanto mudo. Curiosamente este sí representa dolor intenso, tanto que no se puede emitir palabra o sonido alguno mientras se derraman abundantes lagrimas. Edakrysen representa un llorar autentico, honesto y doloroso. Así mientras la muchedumbre Klaiontas, Jesús Edakrysen.Pero más allá de si lloró por compasión, solidaridad o dolor, Jesús nos muestra su lado más humano. Hay gente que cree que Dios es un ser lejano e indiferente a nuestro sufrimiento cuando perdemos a una persona amada y este pasaje nos demuestra lo contrario. La palabra de Dios, Dios hecho carne, vivió el mismo dolor que tú o yo podemos sentir cuando alguien se va de nuestras vidas.Ahí cuando lloramos por una perdida, ahí también está Dios llorando con nosotros. Y eso es lo que más amo de mi Dios, su capacidad de sentir las mismas emociones que nosotros sentimos y esa es una conexión que nos nutre de esperanza cuando pareciera que todo estaba completamente perdido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Año Nuevo, Proyectos Nuevos

Después de mucho meditarlo en los últimos meses, he decido poner fin a esta aventura.
Este blog ya no sé seguirá editando más.
Gracias a todos aquellos quienes visitaron con frecuencia este espacio desde que estaba en spaces.live.com.
Marco Rubio.
Enero, 2012.

RSS Mrkts en 4Shared

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.
A %d blogueros les gusta esto: