A Big Child Ministry

¿Dónde está Dios? – Parte I

Posted on: 03/26/2009

¿Dónde está Dios?
 
 haibane-renmei
 

+ Dios esta en tu vida vacía. Es todo eso que deseas meter en ella.

+ Dios está en donde termina tu bocado de felicidad. Es lo contrario a cuanto sueles masticar después de haber estrujado tu diosa de espuma entre las manos. Es lo contrario a esa náusea, a esa decepción, a esa amargura, a esa vergüenza de ti mismo, a esa nada que te roe las entrañas después de haber digerido mal tu paraíso de cartón. Es el sol que hubieses deseado ver brillar cuando la tiniebla estalló en tus ojos.

+ Dios está pegado a cuanto desearías eternizar.

+ Dios empieza a latir donde tú soñarías llegar.

+ Dios termina allí donde nunca hubieses querido pisar.

+ Dios está en aquellos ojos llenos de luz que al mirarles, amándolos, te hicieron más niño, más inocente, más libre; más poeta y más concreto; más pasivo y más vivo; más tierno y más entero; menos "tú" y más "prójimo".

+ Dios está en esa sed de limpieza que se despierta en tu boca reseca y pastosa después de toda infección del espíritu o de la carne.

+ Dios está en la puerta de cada desengaño; son esas manos invisibles, en las que no crees, pero que te gustaría estrechar preñadas de felicidad, calientes de comprensión, electrizadas de un afecto que resista al tiempo. Es ese corazón que desearías existiera y que se dibuja en tu imaginación y en tu deseo después de cada decepción. Esa fidelidad que fuese al menos como la de tu perro, el único ser que sigue acurrucándose a tus pies. La que tú soñabas fresca y madura como un racimo de uvas sin arrancar aún de la cepa y ahora se te desgrana agusanada entre las manos encrespadas de odio.

+ Dios está en el latido virgen de cada nuevo ser.

+ Dios está en la hierba que crece.

+ Dios está en el agua que corre.

+ Dios está en la vida porque la vida no muere.

+ Dios está en ese manojo de vibraciones que corre por todo el ser de una mujer que acaba de ser madre. En esa corriente de amor nuevo que va desde su hijo hasta el hombre que lo hizo posible. Está en la dicha de esos dos amores que ahora siente juntos, inseparables, inefables: de madre y de esposa.

+ Dios está también en esa corriente misteriosa que sacude hasta lo más profundo al padre que espera en el pasillo de la clínica saber si ha nacido ya su hijo. Ese algo que lo desborda y le obliga a pasear nervioso, a fumar desesperado, a sorber un café detrás de otro, a masticar, distraído, una oración.

+ Dios está en eso, que no tiene adjetivo adecuado, y que percibe cada hombre ante la primera sonrisa de un niño recién nacido.

+ Dios está en la esperanza, sentida y añorada, de eternidad, que te embarga cada vez que besas por última vez la frente helada del ser que nunca pudiste imaginar muerto.

+ Dios está en todo lo que posees con gozo y en cuanto sueñas alcanzar.

+ Dios está en eso que sientes en tu carne cuando imaginas una dicha tan grande que te crees incapaz de soportar.

+ Dios está en ese instante en que oyes sonar el timbre de la puerta mientras esperas a la persona con quien estabas soñando.

+ Dios está en eso que siente cada molécula de tu ser cuando, abrasado de sed, tienes ya el cuenco de agua helada entre las manos.

+ Dios está allí, en el rincón más secreto de tu vida, donde no llega nadie, donde una voz, que no sabes de dónde viene ni a dónde va, te dice lo que no querrías escuchar, te recuerda lo que hubieses deseado olvidar, te profetiza lo que nunca desearías saber. Está en esa voz que no oyes pero que te grita, que no es tuya pero que nace dentro de ti y que no consigue amordazar ni el sueño, ni el ruido, ni la bebida, ni la carne. Está en esa respuesta que todavía no te has atrevido a pronunciar y que adviertes, dolorosa pero eficaz, como una operación quirúrgica.

+ Dios está en ese abismo profundo de tu incredulidad. En eso que sientes haber perdido, que temes no volver a encontrar y que querrías poseer aunque te avergüence confesarlo a los demás.

+ Dios está tanto en la noche del domingo, como en la tarde del sábado.

+ Dios está en lo que aún no has probado, no en lo que ya has devorado.

+ Dios está en la brisa que te refresca y te abrasa como una caricia de campo, en la mañana de la vida, cada vez que te haces amor para otro.

+ Dios está en esa felicidad que te corre por las venas cuando ves estallar en el prójimo una dicha que tú has engendrado.

+ Dios está en el gozo del bien que hiciste sin que se enterase nadie.

HaibaneRenmeia

  

Creative Commons License
Texto: Juan Arias ©
Imágenes: Haibane Renmei (灰羽連盟,- Charcoal Feather Federation) creado por Yoshitoshi ABe, propiedad de RADIX mobanimation Co. Ltd.© 2002

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Año Nuevo, Proyectos Nuevos

Después de mucho meditarlo en los últimos meses, he decido poner fin a esta aventura.
Este blog ya no sé seguirá editando más.
Gracias a todos aquellos quienes visitaron con frecuencia este espacio desde que estaba en spaces.live.com.
Marco Rubio.
Enero, 2012.

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