A Big Child Ministry

Una Historia de Milagros

Posted on: 03/18/2010

A Big Child Ministry – abigchild.wordpress.com
 

Una Historia de Milagros: Tu Vida   
por Marco Rubio – abigchild@yahoo.com.mx 
 

Una Historia de Milagros

“Todos los días suceden milagros de todos tamaños…
tener vida es el más grande de ellos.”
Marco Rubio (1972- ) Predicador Laico.

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: Un Sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del Sabio.

Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al Sabio dijo:
– Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que inclusive puedes hacer milagros.

– Soy una persona vieja y cansada… ¿Como crees que yo podría hacer milagros?. Respondió.

– Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos… esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.

– ¿Te referías a eso?… Tu lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso… no un viejo como yo. Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.

– Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tu haces… muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.

Ante la insistencia de aquél hombre poderoso, el Sabio aceptó mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó:
– ¿Esta mañana volvió a salir el sol?.

– Sí, claro que si.

– Pues ahí tienes un milagro….. el milagro de la luz.

– No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra…. mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.

– ¿Quieres un verdadero milagro? No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?.

– ¡Si! Fue varón y es mi primogénito.

– Ahí tienes el segundo milagro…. el milagro de la vida.

– Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro…

– ¿Acaso no estamos en época de cosecha?, no hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo había tierra?.

– Si, igual que todos los años.

– Pues ahí tienes el tercer milagro…

– Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero…

Sus palabras fueron cortadas por el Sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado señaló:
– Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti…Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer.

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiro muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El Sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el Sabio y su alumno, el Sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomo al conejo, soplo sobre el y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado:
– Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días, ¿Por que te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿Por que lo haces ahora que no puede verlo?".

– Lo que el buscaba no era un milagro, sino un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno… no puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día.

El día que aprendas a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida, ese día comprenderás que no necesitas mas milagros que los que Dios te da todos los días sin que tu se los hayas pedido.

¿Saben? Muchas veces, vamos perdidos por la vida en busca del milagro de la “paz espiritual”, deseando encontrarla en un lugar determinado, de una forma determinada o en una persona determinada. Y son esas falsas expectativas las principales razones por la cual no podemos reconocer la paz interna que buscamos aun y cuando la tengamos frente a nuestras narices.

El mayor error es que muchos esperamos que esa tan esperada paz en nuestro corazón y mente sea algo muy complicado de conseguir, algo por la cual debemos de rogar y luchar y esforzarnos mucho y muchas veces y si después de hacer todo eso no la “sentimos” en nuestra vida, nos creemos defraudados.

Lo interesante es que la mayoría de la veces resulta tan fácil de conseguir que no creemos que sea así.

La paz personal no sigue las leyes humanas. Las leyes humanas nos dicen que si damos algo, que si nos deshacemos de algo que nos pertenece, tendremos menos de ese algo. Pero no, la paz con uno mismo, como muchos otros Dones de Dios, trabaja contraria a la naturaleza de la leyes de los hombres.

Así, si deseemos experimentar amor en nuestras vidas, primero debemos brindar ese amor a los demás, si deseamos sentir la alegría de vivir, primero debemos brindar esa alegría de vivir a los demás. Para llegar a experimentar en nuestras almas, corazones y mentes la paz verdadera en toda su expresión, primero debemos brindar paz a los demás.

No tienes ni la más remota idea de cuanto bien tu presencia puede hacerle al mundo entero. Supongamos que hoy te encontraras triste y deprimido y de pronto llegara contigo alguien con una tristeza mayor o menor que la tuya. Te garantizo que con el simple de hecho de escucharle, ayudarle a encontrar las respuestas que busca, darle un abrazo consolador o sencillamente regalarle tu sonrisa, milagrosamente te sentirás mucho mejor y te olvidarás por completo de cualquier dolor que haya en tu alma y en tu corazón. Porque no hay tristeza, dolor, problema, miedo o duda más grande que la que no se comparte. Y para compartirla hay que partirla. Y al partirla y partirla y volverla a partir, nos podemos deshacer de ella tan fácilmente como quitarnos el polvo de los hombros. ¿Estás buscando afanosamente tu paz espiritual? Pues este don llega a través de la paz espiritual de los demás.

Como todos los seres humanos, en más de alguna ocasión me he enojado con Dios. Quizás porque me he sentido olvidado por Él, tal vez porque me he sentido incluso traicionado por Él. Me refiero a esos momento cuando me veo crucificado por las situaciones de la vida o por las injusticias de la gente. Momentos en los que mi única oración parece más bien una queja: “Señor, ¿por qué me has abandonado?” Y aunque en lo profundo de mi corazón lo sigo considerando mi mejor amigo, mi hermano más querido, mi padre respetado, mi amado más deseado, me resulta dolorosamente difícil pedirle perdón. ¡Sobre todo cuando siento que a quien deben ofrecerle una disculpa es a mi! Es entonces que trato de buscar ese perdón ayudando a los demás a conocerlo, a buscarlo y a aceptarlo como su amigo, como su hermano, como su padre, como su amado… ¡y entonces el milagro sucede! Porque además de sentirme en paz con Él, lo más importante es que me siento en paz conmigo mismo.

Si está leyendo esto es porque sé que estás en busca de la tranquilidad espiritual y de la espiritualidad que eliminen tus miedos paralizantes (cualquiera que estos sean). Deseo con todo mi corazón puesto en Cristo y en Dios que pronto encuentres ese descanso emocional que estás buscando desesperadamente.

No importa si es un tu religión o en otra, en tu denominación o en otra, en tu iglesia o en otra o, incluso, fuera de la iglesia misma donde decidas buscar la paz espiritual. Tú tienes muchos Dones y Talentos, utilízalos para dar a los demás toda esa Esperanza, ese Amor, esa Fe, esa Paz y todo aquello que tanto deseas en tu vida. Y cuanto más lo hagas serás una persona más y más alegre, hasta el punto en que tu felicidad sea completa y desbordante.

Y así llegará el día en el cual te veas al espejo y veas en él reflejado el más grandioso milagro que Dios le dio a este mundo.

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Año Nuevo, Proyectos Nuevos

Después de mucho meditarlo en los últimos meses, he decido poner fin a esta aventura.
Este blog ya no sé seguirá editando más.
Gracias a todos aquellos quienes visitaron con frecuencia este espacio desde que estaba en spaces.live.com.
Marco Rubio.
Enero, 2012.

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